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Manejar en Situaciones Peligrosas de Carretera

Manejar en Situaciones Peligrosas: Reglas de Carretera para Lidiar con el Clima Adverso

Updated 23 de Enero de 2021

Condiciones climáticas y de carretera desfavorables pueden crear peligros que hacen que la conducción sea más difícil y peligrosa. Debes aprender a identificar y compensar estos peligros para protegerte a ti y a otros usuarios de carretera de sufrir daños. Por supuesto, la regla número uno de manejo defensivo es evitar peligros innecesarios. Elegir no manejar en lluvia, nieve, neblina, de noche o en otras situaciones peligrosas siempre es la decisión más inteligente.

Desafortunadamente, las situaciones peligrosas pueden ocurrir en cualquier clima y época del año, a pesar de tus mejores esfuerzos para evitarlos. Cuando tu visibilidad o control del vehículo estén afectados por condiciones adversas, la orientación que te brindamos aquí y que encuentres en el manual de manejo estatal te ayudarán a manejar la situación.

Manejar de noche

Conducir de noche es mucho más difícil y peligroso que conducir durante el día, principalmente porque tu visibilidad estará reducida drásticamente. En la oscuridad es mucho más complicado ver y ser visto por los demás. Cuando los meses del invierno se aproximen y los días se hagan más cortos, tendrás que compensar la baja visibilidad y los peligros adicionales.

Manejar de forma segura de noche depende de mantener una velocidad razonable y un uso adecuado de las luces delanteras. En caminos rurales y autopistas abiertas, tus luces altas maximizarán la visibilidad. Sin embargo, nunca debes usar las luces de largo alcance en lugares cerrados con otros usuarios de carretera, ya que podrías cegarlos y provocar un accidente. Deja las luces bajas en áreas urbanizadas y cuando estés cerca de otros conductores. Es fundamental reducir la velocidad y manejar “dentro del alcance de tus luces”. De lo contrario, no tendrás tiempo de reaccionar ante los peligros a medida que ingresan a tu campo de visión.

Lluvia

El clima húmedo siempre hace que la conducción sea más peligrosa. Ya sea con lluvia ligera o un aguacero torrencial, los conductores tendrán que lidiar con visibilidad reducida y carreteras resbaladizas. Para compensar la baja visibilidad, debes reducir la velocidad y asegurarte de que tus luces delanteras, luces traseras y parabrisas estén limpios. La suciedad en los faros puede hacerlos hasta un 50% menos efectivos y los necesitarás en las mejores condiciones al manejar bajo una lluvia intensa. Utiliza siempre las luces bajas en esta situación, ya que las luces altas se reflejarán en la humedad del aire y causarán destellos.

Incluso una pequeña cantidad de agua puede convertir la superficie de la carretera en una pista de patinaje. El agua acumulada en pozos de la carretera es peligrosa, aunque por fortuna también es relativamente fácil de identificar. Los caminos ligeramente húmedos pueden representar un peligro mayor debido a que el agua podría aflojar el aceite y los químicos pegados en el asfalto. Presta atención a las carreteras resbaladizas y reduce tu velocidad cuando el camino esté mojado. Usa tus frenos con cuidado, de manera suave y controlada, para evitar patinar en una carretera resbaladiza.

Aquaplaning

El “aquaplaning” o hidroplaneo causa una pérdida parcial o completa de la capacidad de dirigir el volante y es un riesgo cuando hay agua acumulada en la carretera. Este peligro aparece cuando tu automóvil pasa por un pozo con agua lo suficientemente rápido para deslizarse por la superficie. Contrario al pensamiento común, las vehículos pueden hacer aquaplaning en una capa de agua de tan solo una décima de una pulgada de profundidad. Cuanto más rápido viajes, mayor será la probabilidad de hacer un hidroplaneo debido a que la velocidad crea una “elevación” y reduce el agarre del automóvil en la superficie de la carretera.

Puedes evitar el aquaplaning al reducir tu velocidad en los días lluviosos o húmedos. Nunca utilices el control crucero en una carretera mojada, ya que tu vehículo podría acelerar si las ruedas pierden la conexión con el asfalto. Tener las llantas desgastadas o una presión de neumáticos incorrecta aumenta el riesgo de hidroplaneo a velocidades más bajas, por lo que debes asegurarte de que tus ruedas estén en buenas condiciones. Para recuperarte del aquaplaning, no entres en pánico ni frenes de manera repentina. Esto solo empeorará la situación. En vez de eso, suelta el acelerador hasta que sientas que tus llantas retoman la conexión con la carretera.

Aguas profundas

El agua en la carretera con más de unas cuantas pulgadas de profundidad es extremadamente peligrosa y debe evitarse. Seis pulgadas de agua pueden provocar pérdida de control, 12 pulgadas harán flotar a la mayoría de los vehículos y dos pies harán flotar a camionetas pick-up y SUVs. Un vehículo flotante puede ser barrido fuera del camino hacia un cuerpo de agua más profundo. Si eso sucede, el auto podría volcarse o llenarse de agua antes de que puedas reaccionar. Si tu auto se estanca en el agua, debes salir y buscar un terreno más alto de inmediato.

Al conducir a través de agua empozada o lluvia intensa, tus frenos podrían mojarse y ser menos efectivos. Esto puede rectificarse rápidamente al frenar en una marcha más baja para sacudir el exceso de agua. Si sospechas que tus frenos están mojados, es recomendable utilizar el secado de frenos antes de que necesites usarlos.

Viento

Los vientos fuertes pueden ser un problema para todos los conductores, aunque representan un peligro especial para los conductores de vehículos ligeros, las grúas de remolque y los vehículos recreativos de gran altura. Es muy probable que te expongas a vientos fuertes o ráfagas potentes de viento en medio de una tormenta o cuando viajes a través de áreas expuestas como puentes, obras de drenaje y pasos de montaña. Presta atención a estas situaciones de alto riesgo, mantente alerta y deja ambas manos firmes en el volante.

Cuando viajes en condiciones extremadamente ventosas, ten cuidado siempre con pequeños escombros que van por los aires y otros obstáculos en la carretera adelante. Reduce tu velocidad y deja más tiempo para reaccionar en caso de que debas evitar un peligro que se avecina.

Niebla

La niebla espesa produce baja visibilidad. En condiciones de niebla, no podrás ver a los peatones, otros vehículos, señales de tránsito, marcas viales y obstáculos. Reducir tu velocidad de manera significativa es la única forme de mantenerte seguro cuando manejas con neblina. Debes encender las luces delanteras para mejorar la visibilidad y asegurarte de que tu vehículo sea visto por los demás usuarios de carretera. Al igual que con la lluvia, los conductores deben quedarse con las luces bajas debido a que las luces altas podrían causar destellos y empeorar la visibilidad. Algunos estados permiten el uso de luces antiniebla. Revisa el manual del estado para más detalles.

Los conductores deben evitar rebasar, cruzar o incorporarse a otros carriles de tráfico en condiciones de niebla, ya que la visibilidad limitada podría llevarlos a calcular mal la distancia y la velocidad de otro vehículo. Maneja con el mismo cuidado con neblina ligera como lo harías en niebla espesa, ya que en cualquier momento podrías entrar en una franja de niebla más densa y perder la visibilidad por completo. Ten en cuenta que es posible que la superficie de la carretera esté resbaladiza por la humedad en condiciones de niebla.

Al igual que la niebla, conducir con humo puede reducir la visibilidad dramáticamente. Cuando conduzcas a través del humo debes prestar atención a algunos peligros adicionales. Puede haber un incendio cerca y el humo puede causar asfixia.

Calor extremo

Conducir en un clima extremadamente caluroso puede poner tu salud en riesgo y causar daños a tu vehículo. Para evitar quedarte atascado a un costado de la carretera debido a las altas temperaturas, debes asegurarte de que tu automóvil esté preparado para el clima de calor antes de empezar el viaje. Todos los líquidos deben rellenarse a tope, las ruedas deben tener la presión adecuada y la batería debe estar en buena condición, sin corrosión. Verifica el medidor de temperatura regularmente y detente a un lado del camino si existe la posibilidad de que el motor se sobrecaliente.

El bloqueo de vapor y las explosiones de las llantas son dos de las fallas mecánicas más comunes que los conductores experimentan en el calor extremo. Tu vehículo tengas chispas y muerta si el bloqueo de vapor evita que el combustible llegue al motor. Si eso sucede, debes echarle agua al motor y las líneas de combustible e intentar encender de nuevo tu vehículo solo cuando se haya enfriado. Las llantas reventadas suelen ser causadas por usar llantas mal infladas. Siempre comprueba la presión de las ruedas y lleva un neumático de repuesto de ser posible.

Nunca dejes niños o animales desatendidos en un automóvil en un día de calor. Al viajar con calor extremo, mantente hidratado y fresco bebiendo suficiente agua y usando el aire acondicionado o abriendo las ventanas para ventilar el auto.

Resplandor del sol

La luz solar brillante puede afectar tu visión e incluso provocarte ceguera temporal. Los conductores están en mayor riesgo de sufrir por el resplandor del sol en las mañanas y en las últimas horas de la tarde cuando el sol está abajo en el cielo. Los destellos pueden empeorar con la humedad y la acumulación de suciedad en ambos lados del parabrisas, así que asegúrate de limpiar la parte externa e interna regularmente. Puede que desees dejar un par de lentes de sol en la guantera para usar en los días muy soleados.

Detente a un costado de la carretera si ves que el resplandor del sol es demasiado fuerte como para ocultar las señales de tránsito y los demás vehículos. Puedes considerar una ruta diferente o retomar tu viaje cuando las condiciones hayan mejorado.

Nieve y hielo

Las carreteras resbaladizas con el mayor desafío que enfrentarás al conducir a través de hielo o nieve. El “hielo negro” es especialmente peligroso debido a que es difícil de detectar. En situaciones de heladas o cercanas a una helada deberás reducir la velocidad, incluso cuando no haya hielo o nieve visibles en el camino. Al manejar en superficies resbaladizas debes evitar los cambios repentinos de velocidad o dirección, ya que esto podría hacer que tu vehículo derrape.

Toma en cuenta que en la mayoría de los estados, los conductores están obligados a limpiar todo el hielo y la nieve de sus vehículos antes de un viaje. Si te atrapan conduciendo con acumulación de nieve o hielo en tu vehículo o lesionas a otro usuario de carretera con el hielo o la nieve que caen desde tu vehículo, recibirás una multa.

Usa los siguientes consejos para prepararte para un viaje en clima frío:

  • Agrega anticongelante al radiador. Un motor sobrecalentado podría indicar que hay agua congelada en el radiador.
  • Mantén el tanque de gasolina al menos medio lleno, ya que el combustible puede congelarse en temperaturas extremadamente bajas.
  • Prueba tu batería. Debe estar cargada completamente para arrancar tu automóvil en condiciones heladas.
  • Instala llantas para la nieve en tu vehículo si es probable que conduzcas en condiciones invernales con regularidad. Mantén las cadenas para la nieve en tu maletero.

Tormentas de nieve

Debes evitar manejar en una tormenta de nieve a toda costa. Una visibilidad de baja a nula, temperaturas heladas y carreteras extremadamente resbaladizas hacen de las tormentas de nieve las peores condiciones climáticas para conducir, por mucho. Si bien el objetivo debe ser no manejar en estas situaciones adversas, debes saber cómo lidiar con una tormenta de nieve y mantenerte a salvo en caso de que quedes atrapado en una mientras estás fuera en tu auto.

En una tormenta de nieve, las fuertes nevadas pueden obstaculizar tu vista de la carretera adelante y las marcas viales, dificultando la ubicación de tu vehículo en el camino. Reduce la velocidad y quédate en el costado derecho de tu carril, ya que es común que los conductores se acerquen demasiado a la línea central. Si la visibilidad es demasiado mala, detente a un costado de la carretera y espera que las condiciones mejoren. Asegúrate de encender las luces de emergencia para alertar a los otros conductores y vehículos de asistencia sobre tu presencia.

Aunque quedes atascado al menos durante varias horas, detenerte en medio de una tormenta de nieve suele ser la acción más segura. Mantén un equipo con suministros de emergencia en tu vehículo durante los meses de invierno por si quedas atrapado a un costado del camino. Este debe incluir comida y agua, artículos de primeros auxilios, ropa abrigada, una manta, una pala para nieve, un raspador de hielo, líquido anticongelante, una linterna y baterías adicionales.

Derrapes y pérdida de tracción

El agarre de tus ruedas con la superficie de la carretera es conocido como tracción. Una tracción limitada puede provocar una variedad de factores que pueden hacer que tu vehículo derrape. El peso total de tu vehículo y cómo está distribuido este paso (sobre las ruedas delanteras, ruedas traseras o de manera uniforme) afecta el agarre sobre la carretera. Entender cómo esto sucede te ayudará a retomar la tracción en caso de emergencia.

Si bien los derrapes suelen ser causados por la lluvia, el barro, la nieve o el hielo, también pueden suceder cuando giras, cambias de carril, frenas o aceleras de forma repentina, ya que esto tira el peso de una parte de tu vehículo a otra. Los derrapes de ruedas bloqueadas ocurren cuando viajas a gran velocidad y frenas con fuerza. Para corregir este tipo de derrape, debes quitar el pie del freno. Un derrape de aceleración puede ocurrir si tus ruedas motrices pierden tracción. Puedes recuperarte de un derrape por aceleración soltando el pie del acelerador.

Tu vehículo se agarrará de la superficie de la carretera con más efectividad cuando las llantas estén rodando. De ser necesario, puedes aplicar los frenos ligeramente en medio de un derrape. Si tu vehículo tiene un sistema antibloqueo de ruedas debes aplicar presión firme y consistente sobre los frenos sin bombearlos.

Cuando las llantas traseras derrapan, esto es denominado sobreviraje (“oversteering”). El sobreviraje a menudo sucede cuando el conductor toma una curva o cambia de carril demasiado rápido y la superficie de la carretera está resbaladiza. Los derrapes de las llantas delanteras son conocidos como subviraje (“understeering”). Este tipo de derrape ocurre generalmente en los vehículos de tracción delantera cuando frenan o aceleran con fuerza.

Corregir la tracción

Frenar puede ser tu primer instinto cuando tu vehículo empieza a patinar, aunque dirigir el volante es la forma más efectiva de corregir la tracción. La pérdida de tracción delantera y trasera se puede corregir al apuntar y dirigir el volante en la dirección que deseas que el vehículo se mueva. En los derrapes de ruedas traseras, esta será la misma dirección del derrape. En los derrapes de ruedas delanteras, esta lógica no se aplica.

En ambas situaciones debes quitar el pie del acelerador y frenar para que las llantas empiecen a rodar y vuelvan a ganar tracción. Bombear los frenos suavemente podría ayudar en los derrapes de ruedas delanteras al enviar el peso adelante hacia las llantas delanteras.

Salir de la nieve o el barro

Todos los conductores deben tener un entendimiento básico de las tácticas necesarias para liberar a un vehículo de un atasco en la nieve, el hielo o el barro. Como siempre, la prevención debe ser tu prioridad. Asegúrate de que tu automóvil esté preparado para las condiciones del viaje, comprando un conjunto de neumáticos de buena calidad para todo tipo de terreno o llantas para la nieve. También debes tener una pala para la nieve y un equipo de cadenas para la nieve en tu vehículo en caso de emergencia.

Liberar tu automóvil de barro o nieves profundas requiere de paciencia. Utiliza los siguientes consejos para ayudarte:

  1. 1

    De ser necesario, despeja el espacio alrededor de tus llantas. Aquí es donde la pala se vuelve importante.

  2. 2

    En una marcha baja, aumenta la presión sobre el acelerador suavemente para mover el vehículo hacia adelante lo más que se pueda sin que las ruedas patinen.

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    Cambia a reversa y repite este paso moviéndote hacia atrás.

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    Mueve tu vehículo hacia adelante y hacia atrás usando los últimos dos pasos hasta que ruede libremente.

  5. 5

    Es posible que necesitas colocar algo debajo de las ruedas para mejorar la tracción. Tablas o ramas de árboles funcionan bien.

Si no puedes liberar tu vehículo, llama al 911 y espera por la asistencia. Puedes llamar la atención colocando un pedazo de tela brillante fuera de tu automóvil.

Usar cadenas para la nieve

Las cadenas para la nieve pueden ser de gran ayuda en situaciones resbaladizas, donde de otra forma sería imposible ganar tracción. En los meses de invierno en los estados más fríos, algunas carreteras son se pueden transitar sin cadenas para nieve. Consulta tu manual de conducción para descubrir cuáles son las leyes sobre cadenas para la nieve en tu región. Puede que utilizarlas sea un requisito legal en determinadas situaciones.

Asegúrate de aprender a instalar y usar las cadenas para la nieve antes de hacerlo durante una emergencia. Una vez que hayas instalado las cadenas en tus ruedas motrices, tendrás que conducir un poco para que se acomoden antes de ajustarlas una vez más. Mantén tu velocidad al mínimo y maneja con cuidado cuando utilices cadenas para la nieve. Recuerda, no se deben usar directamente sobre el pavimento sin hielo o nieve.

Técnicas de escape

Todos los conductores se encontrarán ocasionalmente en situaciones en las que parece inevitable un accidente o colisión. Tu habilidad de mantener la calma y ejecutar una acción evasiva adecuada en estas situaciones podría significar la diferencia entre vida o muerte. En caso de emergencia, puede que debas parar, acelerar o girar para evitar una colisión. En general, maniobrar para alejarte de un potencial choque es la opción más rápida y efectiva que detenerte por completo.

Si no se puede evitar la colisión, debes saber cómo minimizar el impacto del choque para protegerte a ti y a los otros conductores. Por ejemplo, siempre es mejor evitar una colisión frontal, ya que es mejor chocar con un objeto inmóvil que contra uno que está moviéndose hacia ti.

Ten en cuenta las situaciones peligrosas y siempre utiliza el manejo defensivo. Con un poco de suerte, ¡no tendrás que realizar ninguna acción evasiva ni emplear técnicas de escape con demasiada frecuencia!
 

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