Conducir Bajo la Influencia del Alcohol
Manejar Bajo los Efectos del Alcohol

Manejar Bajo los Efectos del Alcohol: Leyes sobre Beber y Conducir

Updated 2 de Febrero de 2021

Beber y conducir es un delito grave. También es una de las cosas más tontas y peligrosas que puede decidir hacer una persona. Manejar de forma segura requiere de habilidades motoras agudas, además de la capacidad de pensar con claridad, actuar con calma y utilizar el buen juicio. Incluso cuando un conductor hace todo “bien” todavía existirá el riesgo de verse involucrado en un accidente o una colisión, ya que las carreteras de nuestra nación son peligrosas en sí mismas. Si te pones al volante estando intoxicado, el riesgo de lesión o muerte que enfrentas en circunstancias normales se volverá algo probable. Los efectos de alcohol en tu cuerpo y tu mente, incluso en pequeñas cantidades, te harán físicamente incapaz de conducir de manera segura. Una persona que elige manejar bajo los efectos del alcohol tendrá mucha suerte de poder llegar a su destino en una sola pieza.

Conducir bajo la influencia (DUI) es ilegal e implica castigos severos. Lamentablemente, la ley no es suficiente para disuadir a las personas de manejar en estado de ebriedad. Cada año, los accidentes por efectos del alcohol representan un 30% del total de accidentes en los Estados Unidos. En 2016, 10.497 personas murieron en colisiones impulsadas por el alcohol completamente evitables.

Como conductor nuevo, debes comprender la amenaza que el alcohol presenta para tu seguridad y la seguridad de tus colegas usuarios de carretera. Incluso si tienes más de 21 años y puedes manejar con un poco de alcohol en tu cuerpo, serías tonto si lo haces. Puede que no estés infringiendo la ley pero aún estarías poniéndote en peligro, ya que ninguna cantidad de alcohol es segura.

La mayoría de las personas tienen al menos una comprensión general de las maneras en que el consumo de alcohol puede afectar su capacidad de manejo a corto plazo. Aunque creen que tomar alcohol es seguro siempre que puedan ponerse sobrias para manejar. Esta corriente de pensamiento errónea ignora los riesgos a largo plazo del consumo de alcohol con regularidad. Como verás más adelante en este módulo, beber alcohol regularmente lleva a un deterioro gradual en la salud mental, física y emocional. Si eres un bebedor habitual, en cinco años serás un conductor considerablemente menos competente y seguro de lo que eres hoy.

¿Quién está en mayor riesgo de DUI?

La intoxicación por alcohol hará que cualquier conductor sea inseguro, sin importar si ha manejado por dos meses o veinte años. Sin embargo, los adolescentes y las personas jóvenes tienen un mayor riesgo de decidir conducir afectados por el alcohol y por tanto más probabilidades de sufrir lesiones o morir en una colisión relacionada con el alcohol. Los adolescentes sufren el desafortunado doble golpe de ser menos tolerantes a los efectos del alcohol Y más propensos a tomar en exceso. No sorprende que los accidentes automovilísticos sean la causa principal de muerte en adolescentes alrededor del país y a menudo la intoxicación por alcohol sea la causa principal de estas colisiones mortales.

Investigaciones realizadas en la última década han mostrado lo siguiente:

  • Los conductores entre 16 y 20 años tienen diez veces más de probabilidades de verse involucrados en una colisión mortal que los conductores mayores de 21 años.
  • Los conductores menores de 21 años representan un 17% de todas las colisiones mortales relacionadas con el alcohol, a pesar de ser el 10% del total de conductores con licencia en los Estados Unidos.
  • En 2011, casi un millón de adolescentes de secundaria admitieron manejar bajo los efectos del alcohol.
  • Los conductores entre 21 y 24 años son el segundo grupo de mayor riesgo de verse involucrados en una colisión de tráfico mortal.
  • En 2012, 32% de los conductores entre 21 y 24 años que estuvieron involucrados en accidentes mortales tenían un BAC de 0.08% o mayor (por encima del límite legal).
  • El número de conductores jóvenes involucrados en choques mortales cada año subió un 3.6% entre 2015 y 2016. Más de un tercio de estos accidentes involucró alcohol.

Leyes sobre conducir y beber

Si bien las sanciones por tomar y manejar varían un poco de un estado a otro, las reglas sobre DUI son prácticamente idénticas de costa a costa. Los conductores mayores de 21 años no pueden manejar un vehículo con una concentración de alcohol en la sangre (BAC) de 0.08% o mayor. En la mayoría de los estados, la definición legal de “vehículos de motor” incluyen automóviles, camiones, bicicletas, motocicletas, motos de nieve, motos de agua y carritos de golf. En algunas áreas, los vehículos tirados por caballos también se incluyen en esta ley.

Prácticamente todos los estados en Estados Unidos imponen alguna forma de la política de “tolerancia cero” en los conductores menores de 21 años. Esto significa que los conductores menores de edad no pueden manejar un vehículo motorizado con una concentración de alcohol en la sangre de 0.01% o mayor. Romper esta ley puede llevar a sanciones extremadamente estrictas y es probable que resulte en una suspensión de la licencia.

La mayoría de los estados también imponen límites BAC más bajos para los conductores de camiones comerciales y vehículos de pasajeros. Típicamente, este límite se encuentra alrededor de 0.04%. La información precisa y actualizada de las leyes DUI en tu estado la tienes en tu manual de conducción.

Comprender los riesgos

Este módulo esencial tiene que ver con la comprensión de los riesgos de manejar bajo los efectos del alcohol. No es suficiente con saber que “beber y conducir es una mala idea”, ya que todos los conductores calificados lo saben y aun así millones de personas siguen manejando sus automóviles tras una borrachera cada año. El alcohol es una droga mortífera que manipula la mente, la personalidad y el juicio, al punto que podrías decidir tomar y manejar incluso cuando crees que nunca cruzarías esa línea.

Los efectos adversos de la intoxicación por alcohol empiezan a aparecer en el momento exacto en que tomas el primer trago. Permanecer dentro del límite legal de concentración de alcohol en la sangre no es suficiente para mantenerte a salvo.

Concentración de alcohol en la sangre (BAC)

Para iniciar el módulo de DUI, discutimos la concentración de alcohol en la sangre (BAC, por sus siglas en inglés), su significado y relación con la cantidad que has bebido. La mayoría de los conductores saben que el límite BAC legal es de 0.08% y pueden recitar esa información en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, al preguntarles cómo se traduce eso en términos de cantidad de tragos u onzas de alcohol consumidas, es probable que recibas una gran variedad de respuestas ampliamente desinformadas.

Si has consumido cualquier cantidad de alcohol, la concentración de alcohol en la sangre será un producto de varios factores. Estos incluyen:

  • El tipo de alcohol consumido
  • Qué tan rápido lo consumiste
  • Si hay alguna otra cosa en tu sistema que pudiera influir en la cantidad de alcohol que absorbes (bebidas carbonatas, comida, otras drogas)
  • Tu edad, género, peso, tolerancia al alcohol y composición genética

Conocer si puedes conducir legalmente después de tomar alcohol no es una ciencia precisa. ¡No es de extrañar que tantos conductores se equivoquen! Sin embargo, hay cálculos que pueden ayudar a formar un estimado general de tu BAC según lo que has tomado, cuánto has consumido, tu peso y tu género. La fórmula para esto (y una explicación sencilla para complementarla) la encuentras en el módulo de BAC.

Así como el número de tragos que consumes no se relaciona de forma exacta con el BAC, tu BAC no determina de manera absoluta cuán “intoxicado” estás. Las personas responden de diferente forma a distintas concentraciones de alcohol en la sangre. Una persona podría estar increíblemente afectada con 0.02%, mientras que otra estaría relativamente alerta y capaz con 0.06%. Este problema es la razón por la que los oficiales de policía tienen el poder de arrestar a los automovilistas por manejar bajo los efectos del alcohol incluso cuando su BAC es menor a 0.08%. Si tienes alcohol en tu sistema y muestras señales de intoxicación, seguramente pasarás la noche en una celda.

Consumo y eliminación del alcohol

En la segunda parte de esta sección, aprenderás lo que le sucede a tu cuerpo cuando consumes alcohol. Esto incluye:

  • Cómo se absorbe el alcohol en la sangre
  • Cómo se expulsa el alcohol del cuerpo

Una persona comienza a experimentar los efectos de la intoxicación por alcohol tan pronto el alcohol pasa hacia el cerebro a través del torrente sanguíneo. Esto sucede más pronto de lo que piensas, ya que parte del alcohol se absorbe directamente en la sangre por la boca y el tracto digestivo superior. La mayoría de las personas eliminan el alcohol de su sistema a un ritmo de 0.015% por hora, aunque esto varía un tanto dependiendo del metabolismo. Esto significa que una persona promedio con un BAC de 0.08% tardará 5.3 horas para ponerse completamente sobria desde el punto que ha terminado de beber.

Consumo de alcohol y problemas sensoriales

El alcohol viaja a través de tu cuerpo por el sistema circulatorio y pasa hacia al cerebro. El cerebro humano opera con un sistema compleja de señales químicas y electrónicas que controlan cada acción consciente e inconsciente que llevas a cabo. Como el alcohol es un químico, interfiere con el balance de químicos en tu cerebro. Esto provoca cambios en el estado de ánimo, un deterioro de la capacidad cognitiva (la capacidad de pensar con claridad y tener un buen juicio), la visión y problemas con las habilidades motoras. Cuanto más alcohol pase hacia al cerebro, más extremos serán estos efectos. Un consumo de alcohol continuo eventualmente resultará en una intoxicación mortal en la cual se interrumpirá el control que el cerebro tiene sobre la respiración y el ritmo cardíaco. Los problemas sensoriales son los primeros efectos de la intoxicación que aparecen.

Incluso un estado de ebriedad moderado puede resultar en un accidente automovilístico mortal, ya que tus probabilidades de cometer un error fatal aumentan debido al deterioro de las habilidades mentales y físicas. Si sientes que estás afectado:

Es importante entender que CUALQUIER problema sensorial aumentará el riesgo. Quizás no te des cuenta de que estás afectado desde el primer sorbo de tu primera bebida pero tendrás más probabilidades de no ver información vital en la carretera y de verte involucrado en una colisión mortal.

Consumo de alcohol y problemas físicos

Tan pronto el alcohol ingresa al torrente sanguíneo, ninguna parte de tu cuerpo está segura. Es importante recordar que el alcohol es un veneno. Algunos órganos, tejidos y funciones corporales tendrán más problemas que otros, pero todo tu cuerpo estará afectado hasta cierto punto.

El alcohol altera la frecuencia cardíaca, la presión sanguínea, la función hepática, la respiración, el sistema digestivo, la función renal y la capacidad del sistema nervioso central para controlar y coordinar tu cuerpo. Más adelante, exploraremos con más detalle las implicaciones para salud a largo plazo que tienen estos problemas físicos. Ahora, echemos un vistazo a cómo el deterioro físico por alcohol afectará tu comportamiento detrás del volante.

La fisiología de la conducción ebria

Tu capacidad de manejar de forma segura se verá afectada por la intoxicación por alcohol incluso cuando te sientas alerta y capaz de pensar con claridad. El hecho es que tus habilidades cognitivas seguramente estarán deterioradas por el alcohol, solo que no te darás cuenta de ello. Incluso si tienes un control total sobre tu mente, tu cuerpo afectado por el alcohol te decepcionará. ¡Los problemas físicos se asientan rápidamente cuando empiezas a beber! Estudios muestran que un BAC tan bajo como 0.02% puede deteriorar tu capacidad de manejo de forma significativa. Este módulo contiene un desglose muy útil de cómo las personas responden al alcohol en diferentes niveles de BAC. No hace falta decir que ninguna cantidad de alcohol en la sangre es completamente segura.

Los efectos físicos del consumo de alcohol te harán menos capaz de examinar la carretera en busca de peligros y cambios próximos, ya que tu profundidad de percepción, enfoque, visión periférica y capacidad de adaptarte a los cambios de luces estarán afectadas. Puede que pases por alto detalles importantes, juzgues mal las distancias y confundas objetos. Incluso si puedes ver perfectamente bien (que es dudoso) y decides respuestas adecuadas a los cambios del entorno de la carretera (que es poco probable), existen muchas posibilidades de que no puedas ejecutar esas respuestas de manera correcta. Con la pérdida de coordinación, equilibrio y control muscular, cometerás errores incluso en las maniobras de manejo más básicas.

Problemas cognitivos y emocionales

El alcohol afecta tu estado de ánimo, tu estado emocional y tus habilidades cognitivas. Con tal de tomar decisiones seguras detrás del volante, los conductores deben mantener la calma y tener un estado emocional positivo. Sentimientos de enojo, tristeza o ansiedad resultarán en un comportamiento de manejo riesgoso y desatento. Como el alcohol interfiere en los químicos cerebrales que regulan el estado de ánimo y la personalidad, las personas intoxicadas suelen experimentar cambios repentinos de estado de ánimo y emociones extremas.

Como el alcohol es un depresor que efectivamente reduce la función cerebral, afectará tu memoria y tus habilidades de razonamiento. Esto puede resultar en un comportamiento irracional y acciones ilógicas mientras conduces. Como ya estás trabajando con información insuficiente debido a tus sentidos deteriorados, es probable que manejes de forma inadecuada e insegura según las condiciones actuales de la carretera. La incapacidad de razonar es suficientemente grave para ponerte en peligro, incluso si tu visión no se encuentra afectada por el alcohol. Por ejemplo, puede que veas que hay hielo en la carretera pero no disminuyas la velocidad, ya que tu cerebro no podrá acceder a la información relevante de tu entrenamiento de manejo en tu memoria para reconocer el peligro.

Si tu mala visión y falta de razonamiento no te ponen en un peligro considerable, tu capacidad de juicio afectada seguramente lo hará. Las personas bajo la influencia del alcohol tienen un notable mal juicio, a menudo sin poder reconocer y responder ante situaciones extremadamente peligrosas. Volviendo al ejemplo anterior: ¡es posible que veas el hielo en la carretera y reconozcas que debes ajustar tu velocidad pero aun así decidas no hacerlo! Toma en cuenta que los adolescentes y las personas jóvenes son particularmente susceptibles a malas decisiones de juicio impulsadas por el alcohol. Aprende más sobre cómo el consumo de alcohol distorsionará tus emociones y afectará tu mente en este artículo esencial.

Alcohol y tus habilidades de manejo

Al conducir tienes la obligación legal de hacer todo lo posible para aumentar la seguridad y reducir el peligro. Al prestar atención a la carretera, dar mantenimiento al vehículo, manejar dentro de los límites de la ley y utilizar un sistema de gestión de espacios, los conductores pueden evitar conflictos, colisiones y accidentes de manera preventiva. Cuando se trata de manejar, tu trabajo siempre será ejecutar la acción más segura posible. Es imposible hacer esto con alcohol en tu cuerpo. De hecho, en el mismo momento en que te subes al automóvil en estado de ebriedad, ya has fallado.

Hay una gran cantidad de evidencia confiable de que el alcohol impacta en tu visión, enfoque, memoria, razonamiento, capacidad de juicio y habilidades motoras. Un estudio mencionado en esta sección fue capaz de registrar el resultado de estos problemas en un grupo de conductores intoxicados. Se demostró que los conductores ebrios:

No te irías de paseo en un vehículo que tiene el motor o los frenos descompuestos. ¡Eso sería andar en busca de problemas! Lo mismo aplica para beber y conducir. Cuando tu cuerpo y tu cerebro no funcionan bien, no pueden manejar de manera segura un vehículo motorizado.

Alcohol y aptitudes emocionales

Tener la “aptitud emocional para manejar” es un tema increíblemente importante y a menudo pasado por alto, que hemos tocado brevemente en módulos anteriores de este curso. Aquí nos damos el tiempo de explorar este tema con más detalles. Las emociones que experimentas al conducir importan porque influyen en tu comportamiento y tu capacidad para tomar decisiones. Un conductor calmado y tranquilo tiene menos probabilidades de responder de manera peligrosa si otro vehículo le corta el camino adelante en una fila de tráfico. Mientras tanto, un conductor enojado y frustrado podría responder a la misma situación tocando la bocina, gritando, siguiendo de cerca al otro vehículo o hasta embistiendo al vehículo por detrás.

Las emociones fuertes (incluso las positivas) pueden ser peligrosas. Debido al efecto químicamente disruptivo del alcohol en el cerebro, beber crea una situación tipo ruleta rusa en la que no puedes predecir qué emoción sentirás. Y eso es un gran potencial para el desastre.

El alcohol puede:

Las emociones fuertes que están impulsadas por el alcohol son especialmente peligrosas, ya que por lo general están acompañadas de otros efectos intoxicantes como el mal juicio o la disminución de las inhibiciones. Un conductor que sufre estos efectos además de una fuerte emoción negativa es una bomba de tiempo. Reaccionará exageradamente al más mínimo evento adverso en la carretera, se sentirá justificado para realizar una acción extrema y no le importará quién está observando.

Las emociones que experimentas bajo los efectos del alcohol se verán afectados por el estrés, tu salud mental, tu tolerancia al alcohol y varios otros factores. Es posible que tengas diferentes respuestas emocionales incluso en condiciones similares. Es imposible de predecir. Descubre más sobre estas variables y el efecto probable del alcohol en tus emociones en este módulo.

Intoxicación por alcohol

El alcohol es una droga peligrosa y destructiva, incluso cuando bebes en condiciones “ideales” y no tienes la tentación de conducir. Como tomar alcohol afecta la capacidad de juicio, las personas siguen bebiendo hasta que se desmayan o están demasiado afectados para seguir. Conforme el BAC sube, el deterioro del sistema nervioso y el cerebro alcanzan un nivel peligroso. Eventualmente, tu corazón y tus pulmones también podrían deteriorarse al punto de dejar de respirar o sufrir una insuficiencia cardíaca.

Incluso antes de alcanzar este nivel de intoxicación, morir de envenenamiento por alcohol es un riesgo real con un BAC alto. Vomitar es un síntoma común de consumo excesivo de alcohol. Si tu cuerpo siente la necesidad de vomitar cuando estás durmiendo o en un estupor ebrio, tu reflejo nauseoso podría verse afectado al punto de inhalar el vómito hacia los pulmones y causar asfixia.

Saber qué hacer si sospechas que uno de tus amigos o familiares está sufriendo de intoxicación por alcohol puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Puedes encontrar esa información aquí. Si tienes dudas, llama al 911.

El impacto del alcohol en la salud a largo plazo

La mayoría de los programas de educación para conductores tratan los peligros a corto plazo del consumo de alcohol, enfócandose en la intoxicación y cómo esta te hará un conductor menos seguro. Estos temas son fundamentales, aunque creemos que también es importante considerar los efectos a largo plazo del consumo de alcohol con regularidad. Como conductor adolescente es difícil evitar la exposición al alcohol. Es posible que tus amigos experimenten con el alcohol y estés en situaciones en las que tienes la tentación de beber. Para tomar decisiones correctas en esas circunstancias, debes comprender las consecuencias de tus acciones. El alcohol es peligroso pero también física y mentalmente adictivo. Para muchas personas, un trago que parece inofensivo se convierte en múltiples bebidas, consumo excesivo y dependencia al alcohol para toda la vida.

Este módulo esclarecedor describe el verdadero impacto físico del consumo constante del alcohol. Cada sistema y órgano esencial de tu cuerpo es vulnerable a los efectos del alcohol y empezará a fallar si tomas con demasiada frecuencia por mucho tiempo. Si te vuelves adicto físicamente, no podrás dejar de beber y quizás no quieras dejar de haberlo, a pesar de ver el daño que le hace a tu salud.

El consumo de alcohol a largo plazo amenaza el bienestar de todo tu cuerpo, aunque es particularmente perjudicial para el hígado. Como el hígado debe trabajar incansablemente para eliminar el alcohol de la sangre cada vez que tomas, el consumo constante de alcohol lo desgastará y matará las células y tejidos del hígado. Evitar beber y conducir disminuirá drásticamente tus probabilidades de morir en una colisión de tráfico impulsada por el alcohol. Pero si decides tomar con regularidad, es posible que igual termines muriendo de manera prematura por una enfermedad relacionada con el alcohol.

Una adicción destructiva

El alcohol arruina vidas de muchas maneras. Podrías considerar afortunado a alguien que bebe mucho que no muere en un incidente por conducción ebria o como resultado de una enfermedad relacionada con el alcohol. La verdad es que probablemente sea lo contrario. El abuso del alcohol eventualmente cambiará tu personalidad hasta que te parezcas muy poco a la persona que eras. Tus prioridades cambiarán y te distanciarás de tus seres queridos hasta que todo lo que quede en tu vida sea tu impulso por tomar alcohol. La adicción al alcohol es tan fuerte que a menudo lleva a las personas a herir o poner en peligro a los que tienen más cerca. Si eres irresponsable con el alcohol, podrías convertirte en esa persona algún día.

Algunas personas tienen mayor riesgo de volverse adictas al alcohol que otras. Si tus padres o algún familiar cercano tienen una relación problemática con el alcohol, existe la posibilidad de que tú también la tengas en un futuro. Este último módulo aborda el impacto de vida más amplio de la adicción al alcohol y los factores que contribuyen a esto. Comprender cuándo estarás bajo un riesgo mayor puede ayudarte a tener precaución y mantener una relación saludable con el alcohol. Sin embargo, no tomar alcohol siempre será la opción más segura.

Beber alcohol es una pendiente resbaladiza

Si en algún momento te encuentras en una situación en la que piensas que tomarás “solo un trago”, considera esto: beber un trago puede afectar tu juicio lo suficiente para decidir seguir tomando. Si te intoxicas al extremo, hay altas probabilidades de que te comportes de manera que te cause vergüenza, culpa o alguna otra angustia emocional cuando se te baje el alcohol. Estarás extremadamente susceptible a entrar en un círculo vicioso en el que beber de nuevo te dará un alivio emocional, solo para sentir más tristeza, enojo o culpa que antes, por lo que entonces seguirá tomando. Recuerda siempre que así es como inicia la dependencia del alcohol: con un solo trago.

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