Mantenimiento del Vehículo
Mantenimiento del Automóvil

Mantenimiento del Vehículo: Mantenimiento Básico del Auto para Conductores Nuevos

Updated 5 de Febrero de 2021

Los vehículos modernos generalmente son silenciosos, responsivos y fáciles de operar. A medida que ganes más experiencia detrás del volante, los controles del automóvil se empezarán a sentir como una extensión de tu propio cuerpo. Cuando los sistemas del vehículo funcionan sin problemas y de forma eficiente, es fácil olvidar cuántos procesos complejos y partes móviles se unen para moverte a través de la carretera.

Como parte del programa de educación vial, debes desarrollar un entendimiento básico de cómo funcionan los sistemas esenciales del automóvil. Esto te ayudará en última instancia a ser un conductor más capacitado y seguro y a controlar el vehículo de manera más eficaz. Además, comprender cómo funciona el vehículo te dará el deseo y los conocimientos para mantenerlo en buen estado de funcionamiento.

Los vehículos con buen mantenimiento son vehículos más seguros. Este módulo cubrirá los puntos básicos de los sistemas operativos del vehículo y el mantenimiento general del automóvil. Toma en cuenta que la información que incluimos aquí no debe sustituir la información de mantenimiento del manual del vehículo. Ese manual es siempre el recurso final cuando se trata de comprender y mantener tu automóvil.

Exploramos algunos sistemas mecánicos y eléctricos en este módulo, aunque los detalles no tienen la intención de “guiarte” para que trabajes en el vehículo por tu cuenta. Todo lo que esté por encima de las tareas básicas de mantenimiento debe ser realizado por un mecánico o técnico profesional.

Diseños de marcos

Antes de profundizar en los sistemas esenciales responsables de controlar e impulsar el vehículo, veamos la estructura diseñada para contener y proteger a estos sistemas, además de a ti y tus pasajeros.

Los automóviles más antiguos están construidos con lo que se conoce como diseño de carrocería sobre bastidor. Esto significa que el cuerpo del automóvil fue construido alrededor de un marco de metal rígido, que generalmente está hecho de acero. Este enfoque creaba vehículos que podían manejar una enorme cantidad de estrés y necesitaban poca o ninguna realineación. También permitía que los técnicos modificaran la carrocería sin interferir con el chasis. Lamentablemente, los vehículos con carrocería sobre bastidor eran increíblemente pesados y no particularmente resistentes al impacto, lo que los hacía inseguros en las colisiones.

Los automóviles modernos por lo general incorporan un diseño de monocasco que elimina la necesidad de que el vehículo tenga un marco rígido. Los vehículos monocasco tienen un diseño que proporciona estructura y sirve como base para fijar otros componentes esenciales. Esto presenta un automóvil más barato y ligero, que es mucho más resistente a los impactos. Los diseños tradicionales de bastidor todavía se usan, aunque se encuentran con mayor frecuencia en los vehículos grandes como autobuses o camiones.

Históricamente, la carrocería del vehículo estaba hecha predominantemente de acero. Esta aleación de metal tiene la ventaja de ser fuerte pero es increíblemente pesada. Las carrocerías de los vehículos modernos por lo general están hechas de materiales más livianos, como fibra de carbono, aluminio y plástico. Estos materiales siguen siendo fuertes y resistentes al desgaste, aunque son más ligeros y permiten una mayor eficiencia de combustible que el acero.

El motor

La potencia necesaria para mover un vehículo de varias toneladas a lo largo de la carretera es generada y procesada en el motor. La mayoría de los vehículos de carretera están impulsados por motores de combustión interna (ICE, por sus siglas en inglés) que usan gasolina como fuente de combustible. Aunque dos vehículos se puedan ver muy diferentes desde afuera, sus motores producen energía de la misma manera. La cantidad de energía que un motor es capaz de producir varía bastante de un vehículo a otro y es determinada en gran medida por el número de cilindros que tenga.

¿Te has preguntado alguna vez cómo el combustible del tanque de gasolina se utiliza para hacer girar las ruedas? La primera sección de este módulo te explica el proceso. El motor de combustión interna convierte el combustible en energía a través de un simple y elegante proceso llamado ciclo de cuatro tiempos, durante el cual se usan explosiones controladas para mover los pistones de los cilindros, que hacen girar el cigüeñal del motor.

Aunque sea simple, el ciclo depende de que cada componente esté alineado perfectamente y cada paso se sincronice en una fracción de segundo. La correa de distribución es responsable de coordinar el ciclo de cuatro tiempos. Sin ella, el motor no podrá producir energía y podría sufrir daños irreparables.

Otros sistemas esenciales del motor

Esta sección también abarca otros sistemas del motor esenciales para manejar la potencia y hacer que el motor funcione sin problemas. Estos son:

  1. 1

    El sistema de transmisión.
    La transmisión del vehículo maneja cuánta potencia se transfiere del motor a las ruedas, ya que el motor produce demasiada energía para impulsar las ruedas directamente. En un automóvil automático, un convertidor de torque moverá las marchas de la transmisión hacia arriba y abajo por ti. En un carro manual, el conductor debe operar la transmisión con una palanca de cambios junto al asiento del conductor y el pedal del embrague.

  2. 2

    El sistema de enfriamiento.
    El trabajo de este sistema es eliminar el exceso de calor del motor utilizando una red de tubos que llevan líquido refrigerante. Si el motor se calienta demasiado debido a un nivel bajo de refrigerante, temperaturas excesivas fuera del vehículo o un sistema de enfriamiento averiado, la luz de advertencia de temperatura del motor aparecerá en el panel de instrumentos del tablero.

  3. 3

    El sistema de lubricación.
    Las partes móviles del motor se deben mantener lubricadas con aceite de motor, ya que de lo contrario se desgastarán y dejarán de funcionar correctamente. El aceite de motor se guarda en el depósito de aceite, se bombea hacia el motor y se recicla. Sin embargo, tendrás que revisar el nivel de aceite de forma intermitente para mantenerlo recargado.

Problemas comunes con el motor

Si el motor no arranca, hace sonidos inusuales o se sobrecalienta, es posible que debas hacerlo revisar por un profesional. Sin embargo, existen algunas tácticas de resolución de problemas que el conductor puede utilizar para descargar problemas simples y fáciles de arreglar. Descubre aquí todo lo que necesitas saber sobre las averías comunes de motor y transmisión.

El sistema de combustible

El sistema de combustible incluye el tanque de gasolina, la bomba de combustible y las tuberías, los filtros de combustible y los inyectores de combustible (o carburador). En conjunto, estos componentes funcionan para suministrar a las cámaras de combustión del motor el aire y la gasolina para quemar. El sistema de combustible está diseñado para requerir un mantenimiento increíblemente bajo, aunque necesitará un servicio completo y una limpieza cada dos años.

Cuando ocurren problemas en el sistema de combustible del vehículo, generalmente están causados por una acumulación de depósitos de carbono del combustible e impurezas del exterior del vehículo. Los filtros de combustible se deben cambiar periódicamente con un servicio anual o dos veces al año. Las impurezas se limpian del sistema de combustible a través de los filtros. Duran mucho tiempo pero se vuelven menos eficientes para realizar esta tarea conforme acumulan más depósitos. Esto puede dar como resultado bloqueos causados por impurezas en otras partes del sistema. Si esto sucede, el comportamiento inusual de motor probablemente será la primera señal de advertencia.

Cuando el sistema de combustible está comprometido, la mezcla de aire y combustible inyectada al motor podría estar desequilibrada. Esto puede provocar:

  • Pérdida de potencia inesperada al conducir
  • Aceleración errática
  • Dificultad para arrancar el motor
  • Que el motor haga contacto pero no arranque

La contaminación del sistema de combustible se debe tratar de inmediato o podría provocar daños en el motor u otros sistemas esenciales del vehículo. Las fugas de combustible en cualquier lugar del sistema son aún más peligrosas. La gasolina es tóxica y muy inflamable. Si puedes oler combustible en el compartimento del pasajero después de rellenar el tanque, deja de conducir el automóvil inmediatamente.

El sistema de escape

Además de generar energía térmica, el proceso de combustión produce varios gases residuales que no son necesarios para impulsar el vehículo. Además de no ser útiles, varios de los gases residuales (monóxido de carbono, monóxido de nitrógeno y óxido de nitrógeno) son increíblemente tóxicos. El sistema de escape conecta los cilindros del motor con el tubo de escape y es responsable de llevar los gases residuales dañinos fuera del vehículo.

Los componentes principales del sistema de escape son:

  1. 1

    El colector de escape.
    Esta red de tubos recolecta los gases residuales de cada cilindro y los canaliza en una sola tubería.

  2. 2

    El turbocompresor (en algunos vehículos).
    Este componente recolecta energía de la ventilación de los gases de escape para alimentar un compresor de aire que altera la mezcla de aire y combustible, permitiendo que se queme más combustible en el motor.

  3. 3

    El catalizador.
    Ubicado a lo largo del tubo de escape, este componente convierte algunos de los gases residuales contaminantes en sustancias menos perjudiciales antes de que se liberen a la atmósfera.

  4. 4

    El silenciador.
    Este reduce el ruido producido por el motor del vehículo, cancelando algunas ondas sonoras a medida que pasan por el sistema de escape.

  5. 5

    El tubo de escape.
    El tubo en forma de chimenea que sobresale debajo de la defensa trasera del vehículo es el tubo de escape. Es importante que el caño de escape no se bloquee con sobrantes, barro, nieve u otro material. Si los gases de escape no pueden salir, podrían volver al tubo de escape y filtrarse al compartimento de los pasajeros del vehículo.

El trabajo del sistema de escape es solo uno: transportar los gases de desecho de manera segura fuera del vehículo. Las averías del sistema de escape son extremadamente peligrosas, ya que podrían provocar una acumulación de monóxido de carbono y otros gases perjudiciales en alguna parte del vehículo. El monóxido de carbono no tiene olor ni sabor y es completamente invisible, aunque otros gases de escape son más fáciles de detectar. Si hueles vapores de escape en algún lado del vehículo o puedes ver gases filtrados desde el compartimento del motor, no manejes el automóvil hasta que lo haya revisado un mecánico calificado.

Otras fallas comunes de escape son:

  • Un aumento del humo de escape. Esto puede ser causado por un turbocompresor mal lubricado o una avería del catalizador.
  • Un aumento del ruido del motor. Esto generalmente indica un problema con el silenciador.
  • Una disminución de la economía de combustible y un bajo rendimiento del motor. Esto se puede producir por una división del colector de escape.

El sistema eléctrico

Quemar combustible no es la única fuente de energía del vehículo. Al usar la batería del motor y la correa del alternador el automóvil también produce y guarda electricidad que se utiliza para impulsar varios componentes electrónicos. Cuanto más nuevo es el vehículo, más funciones alimentadas por electricidad es probable que tenga. Los problemas con el sistema eléctrico pueden ser difíciles de diagnosticar y pueden provocar todo tipo de averías a través del vehículo.

Los principales componentes del sistema electrónico son:

  1. 1

    La batería.
    Esta suministra energía al motor de arranque y las bujías para comenzar el proceso de combustión y hacer que el motor funcione. También puede alimentar a las otras funciones eléctricas del vehículo pero se quedará sin carga rápidamente si el motor no está funcionando.

  2. 2

    El motor de arranque.
    Este inicia la combustión en el motor. Si el motor de arranque falla, el motor no encenderá.

  3. 3

    El alternador.
    Este convierte la energía cinética producida en el motor en energía eléctrica, que recarga la batería del vehículo y alimenta las funciones eléctricas. Si hay un problema con el alternador, la batería no se puede recargar y rápidamente se quedará sin carga. Si esto ocurre, no podrás arrancar el motor.

  4. 4

    Circuitos.
    Estos son bucles de cable que conectan las funciones eléctricas del automóvil con la fuente de poder. La corriente eléctrica debe fluir continuamente a través de los circuitos para que funcionen los componentes eléctricos. Si un circuito se rompe, no trabajará ninguna función eléctrica impulsada por ese circuito.

  5. 5

    La caja de fusibles.
    Cada circuito tiene un fusible que está diseñado para morir y romper el circuito en caso de cortocircuitos y subidas de tensión. Los fusibles de cada circuito de tu vehículo se encuentran en la caja de fusibles, que generalmente está ubicada en la guantera o debajo del tablero.

Esta sección abarca las técnicas básicas de resolución de problemas requeridas para diagnosticar un problema en el sistema eléctrico del vehículo. Si el motor no arranca, podría haber un problema con la batería o el motor de arranque. Una batería descargada puede ser causada por:

  • Un problema con el alternador que evita que se pueda recargar.
  • El conductor accidentalmente ha dejado funcionando las luces o alguna otra función eléctrica mientras el motor está apagado. Este problema se puede resolver arrancando el vehículo con la batería de otro automóvil.

Si no están funcionando algunas características eléctricas individuales (como las luces, el estéreo o el aire acondicionado), es posible que haya un problema con el cableado de ese circuito. Puede que logres rectificar el problema reemplazando el fusible quemado. Si esto no funciona, debes buscar ayuda de un mecánico profesional.

Dirección y suspensión

Las próximas dos secciones de este módulo te enseñarán los componentes básicos de los sistemas de dirección y suspensión del automóvil. Estos dos sistemas están estrechamente relacionados y deben trabajar en armonía para que el conductor pueda controlar el vehículo. El sistema de dirección te permite manipular el ángulo de las ruedas delanteras y guiar el vehículo a través de la carretera. El trabajo del sistema de suspensión es manejar la conexión con la carretera. Debe lograr un equilibrio entre mantener la tracción y proteger el vehículo de los impactos causados por las irregularidades en la superficie de la carretera.

Dirección

El volante está conectado a un eje telescópico largo llamado columna de dirección, que se extiende hacia el extremo delantero inferior del vehículo y se une al eje. Para conectar la columna de dirección y el eje frontal está la caja de cambios de dirección. La caja de cambios convierte la fuerza de rotación ejercida sobre el volante en fuerza lateral, que desplaza la cremallera de dirección y modifica el ángulo de las ruedas. Los sistemas de dirección son extremadamente resistentes pero eventualmente se desgastan y empiezan a funcionar mal. Ruidos extraños que salen de la columna de dirección por lo general son una indicación de que el sistema necesita una revisión.

Prácticamente todos los vehículos modernos tienen un sistema de control de dirección activa. La dirección asistida hace que el trabajo de dirigir el vehículo sea más fácil para el conductor, utilizando un motor y un pistón hidráulico para suministrar la energía necesaria para girar las ruedas. Las fallas de la dirección asistida habitualmente son causadas por una fuga de líquido hidráulico o un problema con el sistema eléctrico. Estos dos problemas pueden ser remediados solo por un mecánico calificado.

Suspensión

El sistema de suspensión depende de amortiguadores y resortes (que trabajan juntos como puntajes en la mayoría de los vehículos) para manejar la relación entre la carrocería del automóvil y las ruedas. Los resortes permiten que las ruedas del vehículo abracen la superficie de la carretera, moviéndose hacia arriba y abajo conforme el automóvil pasa por baches y caídas en el pavimento. Como la suspensión deja que las ruedas se muevan de forma independiente, el cuerpo principal del vehículo no se altera, lo que te brinda al conductor y los pasajeros un viaje más tranquilo. El trabajo del amortiguador es dispersar la energía absorbida por los resortes a medida que se expanden y contraen, evitando que el automóvil rebote hacia arriba y abajo sobre los resortes después de caídas y baches en el camino.

Los sistemas de suspensión se deben ajustar y alinear aproximadamente cada año. Esto varía dependiendo de la marca y el modelo del vehículo y cuánto impacto ha habido en el sistema de suspensión. Si los resortes se sueltan, la carrocería del vehículo se moverá más hacia arriba y abajo y se reducirá la tracción entre las llantas y la carretera. Tendrás el problema opuesto si los resortes están demasiado apretados. La tracción mejorará pero tendrás un viaje más movido, ya que los resortes no pueden absorber el impacto de la carretera.

Las llantas del vehículo y el aire que contienen también forman parte del sistema de suspensión. A medida que las ruedas giran por el pavimento, las llantas se desinflan y vuelven a su forma, absorbiendo el impacto del camino. Es fundamental mantener una presión de aire adecuada en los neumáticos, ya que cualquier desviación de la presión recomendada afectará la manera en que se maneja el vehículo. Las llantas que están desinfladas se comportan muy parecido a los resortes apretados. Tendrán una tracción aumentada pero no podrán absorber el impacto de la carretera. Las llantas infladas excesivamente se comportan como los resortes sueltos, ya que amortiguan el vehículo pero no pueden proporcionar suficiente tracción.

El sistema de frenado

Hasta ahora, este módulo ha abarcado los sistemas del vehículo que producen energía y permiten controlar el vehículo. Esta próxima sección trata los sistemas esenciales de seguridad que te permiten dominar la energía cinética del automóvil con tal de reducir la velocidad y detenerte. Todos los vehículos de carretera tienen dos sistemas de frenado diferentes: los frenos de servicio y el freno de estacionamiento (o freno de emergencia).

Los frenos de servicio están diseñados para desacelerar y parar las ruedas mientras están girando, al aplicar presión utilizando las zapatas de frenos o pastillas de frenos. La fricción como resultado de este contacto convierte parte de la energía cinética de las ruedas en calor que se puede disipar en el aire alrededor de las ruedas. El problema principal que ocurre con los frenos de servicio es el sobrecalentamiento. Si las pastillas o zapatas se saturan con calor, no pueden absorber más energía cinética o desacelerar la rueda. Practicar las técnicas adecuadas de frenado y hacer revisiones rutinarias del sistema de frenado es la mejor manera de protegerte contra las averías peligrosas de los frenos de servicio.

El freno de estacionamiento también se puede usar para detener un vehículo en movimiento en una emergencia pero está diseñado principalmente para mantener un vehículo en su lugar, fijando las ruedas traseras con pastillas o zapatas de frenos. El sistema de freno de servicio es hidráulico, pero el freno de estacionamiento es puramente mecánico. Los frenos de la ruedas traseras se aplican y se liberan utilizando la palanca de freno de mano junto al asiento del conductor, que conecta el mecanismo de frenado con un cable de acero que pasa por debajo del vehículo. Al igual que los frenos de servicio, el freno de estacionamiento necesitará revisiones regulares para mantenerse en buen estado de funcionamiento. Cuando las cosas salen mal con el freno de mano, a menudo se debe a que el cable de acero que conecta pierde tensión. Esto se puede ser rectificado fácilmente por un mecánico.

Llantas

Una gran sección de este módulo está dedicada a la función y mantenimiento de las llantas. Este componente del vehículo habitualmente pasado por alto es responsable de absorber el impacto de la carretera y generar la tracción que te permite frenar, acelerar y maniobrar. Las fallas de las llantas suelen ser desastrosas, ya que pueden provocar una pérdida completa de control de frenado y dirección. Obviamente, sería extremadamente difícil evitar una colisión o un accidente si esto ocurre con el vehículo en movimiento.

A excepción de las rotaciones de llantas periódicas que deben ser efectuadas por un mecánico profesional, el cuidado de las llantas del vehículo son tu responsabilidad. Si están desinfladas, infladas en exceso, gastadas o dañadas, tu capacidad para controlar el vehículo se verá afectada y tendrás el riesgo de una falla total de las llantas. La información en esta sección te enseñará a dar mantenimiento a las llantas y detectar problemas antes de que se vuelvan peligrosos.

Elegir las llantas correctas para tu automóvil puede ser desafiante, ya que hay varios tipos diferentes y grados de neumáticos disponibles. El manual del propietario del vehículo te aconsejará el tipo de llanta que se adapta mejor a tu automóvil, dependiendo de los entornos en que manejes con mayor regularidad. Los neumáticos se califican según su habilidad para:

  • Resistir el desgaste de la banda de rodadura
  • Mantener la tracción en condiciones húmedas
  • Funcionar bien en altas temperaturas

Toda la información que necesitas para escoger la llanta adecuada estará impresa en la pared de las llantas con una serie de números y letras. Te enseñaremos a decodificar esta información en la sección completa.

Para asegurarte de que las llantas no funcionen mal, debes hacer lo siguiente:

  • Reemplazarlas cuando la banda de rodadura esté muy desgastada
  • Reemplazarlas al menos una vez cada seis años independientemente del desgaste que tengan
  • Rotar las llantas delanteras y traseras una vez cada seis meses a un año
  • Mantenerlas infladas con la presión correcta
  • Inspeccionarlas en busca de señales de daños o desgaste irregular
  • Elegir llantas adecuadas para las condiciones en las que conduces

Inspecciones de vehículos y servicio mecánico

Las partes de los sistemas y componentes de tu vehículo están construidas para un desgaste pesado pero no duran para siempre. Con el tiempo, la fricción, la suciedad, el calor, el frío y la humedad harán que las partes del vehículo se desgasten y, en última instancia, fallen. Puedes evitar reparaciones costosas y averías peligrosas del vehículo al monitorear la salud del vehículo y lidiar con pequeños problemas antes de que se vuelvan grandes problemas. Para lograr esto, tendrás que solicitar citas de servicio con un mecánico profesional regularmente y realizar inspecciones del vehículo frecuentes por tu cuenta.

Inspecciones periódicas

Debes efectuar inspecciones del vehículo semanales, mensuales y semestrales para realizar tareas de mantenimiento pequeñas que no requieren de un mecánico y buscar problemas que necesiten de una revisión de servicio. Las tareas básicas que puedes llevar a cabo por tu cuenta incluyen:

  • Revisar que los sistemas esenciales como luces, limpiaparabrisas y cinturones de seguridad están funcionando correctamente.
  • Verificar y recargar el aceite y los depósitos de líquidos debajo del cofre o capó.
  • Limpiar dentro y fuera del vehículo para evitar que la suciedad contamine los sistemas internos.
  • Comprobar la presión de las llantas (incluyendo la llanta de repuesto)
  • Revisar los cerrojos, los anclajes, las bisagras, los empaques y los orificios de drenaje en busca de señales de corrosión o bloqueos.
  • Probar el freno de estacionamiento.

En la sección final, te indicamos la regularidad con la que debes hacer estas tareas. Recuerda que el fabricante del vehículo es la autoridad final sobre los procedimientos de mantenimiento e inspección periódica. Asegúrate de leer el manual del propietario además de usar nuestra guía.

Servicio mecánico profesional

Debes llevar el vehículo a un servicio mecánico profesional al menos una vez cada 12 meses. Es posible que algunos modelos de vehículo más antiguos requieran una revisión cada seis meses. Consulta el manual de usuario del vehículo para obtener más información. Las tareas de mantenimiento que solo pueden realizar los mecánicos profesionales incluyen:

  • Reemplazar el aceite del motor
  • Reemplazar el filtro de aceite
  • Rotar las llantas del automóvil
  • Reemplazar el filtro de aire
  • Revisar los sistemas de frenado, suspensión, dirección y enfriamiento
  • Revisar las válvulas del motor, el sistema de encendido, la batería, la transmisión, las correas de transmisión y el escape

Algunas de estas tareas se deben llevar a cabo cada 3.000 a 5.000 millas, mientras otras se pueden realizar con tan poca frecuencia como cada 30.000 millas. Por supuesto, si tu vehículo no tiene programado un servicio mecánico pero crees que puede haber un problema con los frenos, el motor u otro sistema esencial, debes hacer que un mecánico investigue el problema de inmediato.

La importancia del mantenimiento del vehículo

Tu capacidad para mantenerte seguro al volante depende de las decisiones de manejo que tomes, tu aptitud para conducir y la capacidad del vehículo para responder a tus acciones. Efectuar inspecciones regulares y darle seguimiento a la salud del vehículo te ayudará a evitar averías mecánicas y eléctricas graves.

No necesitas entender el funcionamiento más detallado del motor, el sistema de combustible o el escape del vehículo para saber cuándo hay un problema. Escucha el automóvil y siente cómo responde a tus instrucciones. Si comienza a manejarse con problemas, a acelerar erráticamente o comportarse de alguna otra forma inesperada, haz que un mecánico lo revise inmediatamente. Aún los sonidos inusuales menores del motor pueden indicar que hay un problema peligroso. Presta atención al vehículo y nunca ignores tus instintos. ¡Tu vida depende de ello!

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