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Emociones que Afectan la Conducción: Lidiar con la Ira de Carretera

Updated 29 de Enero de 2021

Tomar decisiones de manejo seguras para reducir los riesgos depende de la tranquilidad, la presencia de mente, la lógica y la capacidad de evaluar el entorno de manejo sistemáticamente, incluso en condiciones no deseadas cuando las cosas no salen según lo planeado. Las emociones humanas son fuerzas poderosas que fácilmente pueden afectar un estado mental ideal si no se controlan. Piensa cuántas veces al día tus emociones afectan las decisiones que tomas y la forma en que haces las cosas. Imagina lo fácil que sería vivir una vida exitosa, productiva y eficiente sin que las emociones se interpusieran en tu camino.

Tal como las emociones pueden hacerte tomar decisiones tontas en tu vida personal, en el trabajo o en la escuela, pueden llevarte a tomar decisiones tontas y a menudo peligrosas detrás del volante. No podemos deshacernos de las emociones. ¡Y no nos gustaría hacerlo! Sin embargo, podemos y debemos prestar atención a nuestro estado emocional y tomar medidas para evitar que afecte nuestra capacidad de manejo.

Las emociones intensas como enojo, miedo, ansiedad y desesperación pueden afectar negativamente tu capacidad de conducción tanto como las drogas o el alcohol. Todas las decisiones de manejo que tomes bajo la influencia de estas emociones tienen probabilidades de ser mal pensadas y arriesgadas. Como conductor, es tu responsabilidad asegurarte de estar enfocado, relajado y libre de distracciones emocionales cuando estés en control del vehículo. Si las emociones que experimentas son tan fuertes que no puedes conseguir esto, no conduzcas. Tan simple como eso.

Emociones peligrosas

A continuación enumeramos algunas de las emociones y actitudes mentales más peligrosas que puedes tener al volante. ¡Es posible que te sorprendas con algunas!

  • Amargura o preocupación negativa por otra persona
  • Confianza excesiva en tus habilidades como conductor
  • Inseguridad excesiva sobre tus habilidades como conductor
  • Frustración o impaciencia
  • Enojo, ira o agresividad
  • Amor o sentimientos de enamoramiento
  • Felicidad o emoción extremas
  • Aflicción o pesadumbre
  • Depresión o desesperación

Para la mayoría de los conductores nuevos, son las emociones “positivas” de la lista las que causarán más sorpresa. Después de todo, es difícil imaginar cómo la felicidad extrema o el amor pueden ser algo malo. El punto es que cualquier emoción extrema, sea positiva o negativa, pueden hacerte incapaz para conducir. Tienes las mismas probabilidades de cometer un error fatal estando lleno de alegría por una carta de aceptación de la universidad que irritado por una discusión con un amigo. Todas las emociones fuertes tienen el poder de distraerte de la tarea de conducción. Descubramos un poco más cómo sucede esto.

Emociones y habilidades de manejo mentales

Una mente preocupada con una emoción extrema es menos capaz de manejar otras tareas de manera efectiva. Esto pasará si conduces bajo la influencia de enojo, tristeza, emoción o enamoramiento:

  • Tendrás más dificultades para pensar con claridad
  • Tardarás más en tomar decisiones
  • Serás más reactivo con los errores de otros conductores
  • Es probable que no veas algunos peligros potenciales
  • Mostrarás un peor juicio

Como sabemos, ser un conductor seguro se basa en ser un conductor atento. Mientras tengas problemas emocionales, será físicamente imposible prestar atención a la carretera y a la tarea de manejo.

Emociones y habilidades de manejo físicas

Las emociones fuertes no solo existen en la menta. Los sentimientos de felicidad extrema, desesperación, ira y ansiedad tienen un efecto real a nivel físico en tu cuerpo. Por tanto, pueden afectar tus capacidades físicas de manejo. Por ejemplo, una emoción fuerte podría manifestarse físicamente con:

  • Un aumento del ritmo cardíaco
  • Dificultad para respirar
  • Una respuesta de “luchar o huir” inducida por la adrenalina
  • Presión arterial elevada y mala circulación
  • Náuseas
  • Sudor
  • Cansancio o somnolencia
  • Dolor de estomago

Experimentar una de estas sensaciones al conducir te distraerá y te hará menos atento. Como resultado de esto, será más probable que no veas información importante mientras examinas la carretera y enfrentes un mayor riesgo de colisión. Además, estos efectivos físicos negativos podrían afectar tu capacidad de controlar el vehículo de manera efectiva. Tus manos podrían resbalarse del volante, podrías tener problemas manejando la velocidad y es más probable que ahogues el motor.

Cómo evitar las emociones extremas

Como es imposible “apagar” las respuestas emocionales, la única manera de eliminar el riesgo que presentan las emociones extremas es evitar conducir cuando las experimentas. Los pequeños disgustos emocionales se pueden controlar tomándote 10 minutos para calmarte antes de manejar. Haz una caminata corta o siéntate en silencio y enfócate en tu respiración hasta que te sientas más en control. Si esto no funciona, tendrás que buscar un transporte alternativo.

Nunca conduzcas ante las siguientes situaciones:

  1. 1

    Experimentas angustia emocional causada por algo en tu vida personal o una situación del trabajo o la escuela.

  2. 2

    Sufres de una tensión o ansiedad extremas.

  3. 3

    Te preocupas al punto de no poder enfocarte en la conducción.

  4. 4

    Eres un conductor sin experiencia que tiene algún problema emocional.

Conducir en estas condiciones es extremadamente peligroso, ya que tendrás más probabilidades de responder de forma inadecuada a los peligros de la carretera y las situaciones de manejo. La ansiedad podría causar que dudes y confundas a los demás conductores, la ira podría llevarte a responder de manera agresiva a los errores de otras personas, y el exceso de felicidad podría hacer que subestimaras el riesgo involucrado en una acción particular.

Practica el autocontrol

Al aprender a conducir, debes practicar el autocontrol y trabajar en manejar tus emociones. Pon tus sentimientos a un lado cuando manejes o no manejes del todo. Tu vida y todas sus alegrías y tristezas te estarán esperando cuando termines de conducir o al menos deberían estarlo, si te mantienes enfocado al volante.

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